Salmo 23, El señor es mi pastor
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes pastos me hace descansar.
Junto a tranquilas aguas me conduce;
me infunde nuevas fuerzas.
Me guía por sendas de justicia
por amor a su nombre.
Aun si voy por valles tenebrosos,
no temo peligro alguno
porque tú estás a mi lado;
tu vara de pastor me reconforta.
Dispones ante mí un banquete
en presencia de mis enemigos.
Has ungido con perfume mi cabeza;
has llenado mi copa a rebosar.
La bondad y el amor me seguirán
todos los días de mi vida;
y en la casa del señor
habitaré para siempre.
https://www.iglesia.info/salmo-23/
Salmo 84
2.¡Qué amables son tus moradas, Señor Sabaot! 3.Mi alma suspira y hasta languidece por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne gritan de alegría al Dios que vive. 4.Hasta el pajarillo encuentra casa, y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos: cerca de tus altares, Señor Sabaot, ¡oh mi Rey y mi Dios! 5.Felices los que habitan en tu casa, se quedarán allí para alabarte. 6.Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú y que gustan de subir hasta ti. 7.Al pasar por el valle de los Sauces, beben allí de la fuente ya bendita por las primeras lluvias; 8.pasan por las murallas una a una, hasta presentarse a Dios en Sión. 9.¡Oh Señor, Dios Sabaot, escucha mi plegaria, oye con atención, Dios de Jacob! 10.Mira, oh Dios, nuestro escudo, contempla la cara de tu ungido. 11.Vale por mil un día en tus atrios, y prefiero quedarme en el umbral, delante de la casa de mi Dios antes que compartir la casa del malvado. 12.El Señor es un baluarte y un escudo, el Señor dará la gracia y la gloria a los que marchan rectamente: ninguna bendición les negará. 13.¡Oh Señor Sabaot, feliz el que confía en ti!"
https://www.bibliacatolica.com.br/biblia-latinoamericana/salmos/84/
Salmo 91
1.Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, 2.dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza". 3.El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; 4.te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. 5.No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, 6.ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. 7.Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura. 8.Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío. 9.Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo. 10.La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: 11.pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos. 12.En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; 13.andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones. 14."Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. 15.Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores. 16.Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación"."
https://www.bibliacatolica.com.br/biblia-latinoamericana/salmos/91/
Salmo 103
1.Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre. 2.Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3.El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias. 4.El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura. 5.El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud. 6.El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido. 7.Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas. 8.El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor; 9.si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, es sólo por un rato. 10.No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas. 11.Cuanto se alzan los cielos sobre la tierra tan alto es su amor con los que le temen. 12.Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas. 13.Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen. 14.El sabe de qué fuimos formados, se recuerda que sólo somos polvo. 15.El hombre: sus días son como la hierba, él florece como la flor del campo; 16.un soplo pasa sobre él, y ya no existe y nunca más se sabrá dónde estuvo. 17.Pero el amor del Señor con los que le temen es desde siempre y para siempre; defenderá a los hijos de sus hijos, 18.de aquellos que guardan su alianza y se acuerdan de cumplir sus ordenanzas. 19.El Señor ha fijado su trono en los cielos y su realeza todo lo domina. 20.Bendigan al Señor todos sus ángeles, héroes poderosos, que ejecutan sus órdenes apenas oyen el sonido de su palabra. 21.Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad. 22.Bendigan al Señor todas sus obras, en todos los lugares de su dominio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!"
https://www.bibliacatolica.com.br/biblia-latinoamericana/salmos/103/

